miércoles, noviembre 12

El Infante Don Sancho De Castilla y Sandoval

En 1363, Isabel de Sandoval, favorita del rey Pedro I de Castilla, denominado “El Cruel”, dio a luz en Sevilla a su segundo hijo, fruto de la relación con el monarca.

El recién nacido, conocido en la posteridad con el nombre de Sancho de Castilla y Sandoval, tuvo una corta y maltrecha vida, marcada por las luchas mantenidas entre su padre y las distintas facciones que se disputaban el poder, luchas que tuvieron crueles consecuencias en el Infante Don Sancho y en la de su Hermano Don Diego.

A la muerte de Pedro I, ambos hermanos fueron confinados en la fortaleza de Toro (Zamora), por su tío Enrique II de Trastámara. El heredero del Rey Don Pedro pretendía impedirles así cualquier pretensión de acceder al trono y exigir su derecho como hijos naturales del monarca fallecido. "Eran niños que estorbaban" y que había que mantener alejados.

Durante dicho confinamiento, Sancho murió en 1370, cuando apenas contaba siete años de edad.

En el siglo XV, los restos del joven infante fueron trasladados al Monasterio de Santo Domingo el Real, en Toledo, por orden de su hermanastra y priora del convento, María de Castilla, donde ha permanecido desde entonces, siendo apodado cariñosamente por la comunidad del Monasterio como “Sanchito”.

Desde su fallecimiento, y a lo largo de todos los siglos de historia, muchos han sido los historiadores que han sospechado que la muerte del pequeño Sancho se había producido por envenenamiento, sospecha totalmente lógica y habitual dada la época y el momento que se vivía, por lo que desde entonces y en base a lo expuesto, la idea de envenenamiento ha sido considerada como hecho certero.

Sin embargo en el año 2006, y aprovechando la restauración del retablo donde estaba enterrado, y en colaboración con las Hermanas Dominicas, un equipo multidisciplinar de investigadores ha estudiado la momia para tratar de aclarar las circunstancias de su fallecimiento.

El estudio llevado a cabo reveló que el infante no murió envenenado, sino por una infección pulmonar agudo, descartando así la hipótesis de que falleció asesinado por su tío Enrique de Trastámara.

Mediante el empleo de modernos aparatos de escáner en tres dimensiones y gracias a la biopsia de algunos de los restos de tejido que aún conservaba el cadáver, los especialistas se atreven a afirmar que su muerte se debió a causas naturales y no fue envenenado, como se sospechó cuando se encontraron restos de arsénico en su cabello, aunque este hallazgo por sí sólo no era concluyente porque parece ser que antiguamente utilizaban algún producto para el cabello que contenía arsénico. Además en los retablos también se encontró la misma sustancia.

En una primera fase, el cuerpo de Don Sancho fue sometido a un moderno TAC en el Hospital Virgen de la Salud de Toledo. Esta prueba no reveló ningún trauma que pudiese haberle causado la muerte al niño. Además, nuevas técnicas de imagen de alta resolución permitieron comprobar que el ritmo de crecimiento del infante era normal hasta el momento de su muerte.

Posteriormente se procedió al análisis de los restos de partes blandas que aún conservaba la momia, como el nervio óptico, corazón, pulmones o el interior de la columna vertebral y el abdomen.

Este estudio anatomopatológico y toxicológico, ayudado por pruebas de microscopía electrónica, no ha detectado la presencia de tóxicos como el arsénico, el cianuro o el mercurio, lo que permite prácticamente descartar la teoría del asesinato por envenenamiento.

Sí se observó, por el contrario, un volumen pulmonar mayor al que cabría esperar después de un proceso de momificación. Algo que los especialistas atribuyen a una exposición crónica al humo, probablemente de una chimenea u hogar; y a algún tipo de proceso inflamatorio hemorrágico. Es decir, todo apunta a que la muerte del Infante Sancho se produjo de forma natural, probablemente por culpa de una infección pulmonar aguda, seguramente una neumonía.

En el futuro, este mismo equipo de investigadores planea una reconstrucción facial del pequeño en tres dimensiones para conocer cuál fue su apariencia física en vida. Una vez concluidas las investigaciones, los restos de 'Sanchito' volverán a ser depositados en el hueco del altar del Retablo del Señor de las Manos Atadas, donde se han conservado en tan buen estado todos estos siglos.

Fuentes: Diario El Mundo, Diario El País Fotos: Efe

3 comentarios:

Luz de Gas dijo...

Lo que avanza la ciencia.

Una época dura para los herederos de coronas, cuando se sopsechaba envenenamiento es porque era práctica habitual en esa época.

Curioso la mitad del rostro donde se conservan rastros de sus facciones y la otra mitad con la calavera.

Pobre infante.

Laulán dijo...

Lus de Gas, también a mí me da mucha pena. Pero ya se sabe, eran las oscuros entresijos de la corte y de los reyes.

Un abrazo

yoni dijo...

Soy descendiente directo del hermano de "Sanchito", Diego de Castilla y Sandoval y de su esposa Isabel de Salazar. Ellos son mis decimo-séptimos abuelos o ancestros de 18a generación. Nací y vivo en México. Me gustaría conocer el rostro de mi tío cuando terminen su reconstrucción facial.