miércoles, febrero 11

El Hombre De Graubelle


El conocido como “El Hombre de Grauballe” se dirigía, hace unos 2.300 años, hacia una ciénaga cercana, lugar considerado como una puerta de entrada al mundo sobrenatural, situada en una turbera al noroeste de Copenhague. Lo acompañaban amigos y familiares. El camino discurría entre los pozos abiertos para extraer turba y hierro de los pantanos, materiales que se utilizaban en la edad del hierro con el fin de fabricar armas e instrumentos cotidianos.
Era un hombre alto, fuerte y sano de 34 años de pelo rojizo, incipiente barba y complexión robusta, que había sido elegido por su comunidad para ser ofrecido en sacrificio a una de las diosas de la fertilidad, posiblemente como consecuencia de la trágica hambruna, tras largo periodo de invierno duro, que destruyó las cosechas y dejó al poblado sin alimento.
Las creencias germánicas otorgaban a las deidades el poder sobre la vida y la muerte. El sacrificio era una forma de regalo a cambio de algún beneficio.
Por eso “El Hombre de Grauballe” acató honrosa y heroicamente la decisión tomada, que le fue comunicada con unos días de antelación (de ahí su incipiente barba, indicio de que dejó de afeitarse). Le dolía, y porque no decirlo, le atemorizaba la muerte, trance oscuro que le tocaba atravesar, pero él era un valiente, y se sentía agradecido de ser el elegido para sacar al poblado de la miseria de alimentarse solamente de hierba y paja.

La última comida que le proporcionaron sus verdugos consistió en un potaje de trigo y centeno para satisfacer a sus dioses, pues estos alimentos eran interpretados como símbolo de fertilidad. En esta comida incluyeron además un hongo venenoso, tal vez para recrudecer la agonía de su muerte o por el contrario para embotar sus sentidos ante el inminente dolor.
(Reproducción por computarización de la posible imagen de "El Hombre de Graubelle)

Llegados al lugar de destino, el verdugo tomó la cabeza del “El Hombre de Graubelle”, la echó hacia atrás y con una daga le cortó el cuello de oreja a oreja con tal fuerza, que dejó una muesca en una vértebra del cuello y arrancó a su vez un trozo de una de las orejas. A continuación, moribundo y desangrándose fue empujado violentamente a la ciénaga, que lo engulló y arrastró hacia el fondo. El lodo penetró además de por su inconmensurable herida, por su boca y por sus orificios nasales, pero “El Hombre de Grauballe” ya apenas era capas de experimentar la sensación de ahogo y dolor. Estaba inmerso en un sopor que además de arrastrar su cuerpo a las profundidades, empujaba su alma hacia lo más alto, hacia otra dimensión.
(Imagen tomada en el momento de su descubrimiento en 1952)
“El Hombre de Grauballe” fue descubierto en 1952. Apareció desnudo, con el cráneo aplastado, una tibia rota y su rostro se contorsionaba en una mirada de horror y el dolor. En un principio se pensó que esta horrible mueca era consecuencia de cruentas tortura, pero recientemente, y sometidos sus restos a una tomografía computarizada, se ha llegado a la conclusión de que sus huesos fueron rotos debido a la presión de la turba, que aumentó cuando su cuerpo fue accidentalmente pisado en las labores de desenterramiento.
Gracias a este mismo proceso de computarización se ha podido hacer una recreación de cómo pudo haber sido en vida “El Hombre de Grauballe” imagen que nos hace tal vez intuir como y de qué manera había transcurrido su vida.
Nota: Datos científicos ofrecidos públicamente por Niels Lynerup, (investigador) y Pauline Asing, (arqueóloga), miembros del Equipo de Investigadores Forenses de la Universidad de Coopenague.
Imágenes de:

Robert Clark (National Geographic)

Historias con Historia

7 comentarios:

El Bosque Olvidado dijo...

Hola, acabo de ver que nos has enlazado. Vengo a darte las gracias en esta primera visita, y prometo volver, porque parece muy interesante tu blog.

Te enlazare en nuestra pagina para poder seguirte.

Un saludo en nombre de Guiomar y mio.

Diana de Méridor

Luz de Gas dijo...

Esos sacrificios ponen los pelos de punta, como las culturas que cuando llegabas a cierta edad hacian lo mismo.

Espeluznante.

Laulán dijo...

El Bosque Olvidado, ha sido un placer enlazarte al descubrir tu blog. La historia me encanta.

Saludos

Laulán dijo...

Luz de Gas, vedaderamente son episodios abominables. Aunque si lo pensamos bien, hoy seguimos haciendo lo mismo: matando inocentes.

Un abrazo

El Bosque Olvidado dijo...

Realmente lo cuentas como si fuera una novela. Se ve que te apasiona la arqueologia. No me extraña que te salgan tantos imitadores. Has hecho bien en registrarlo todo. Nosotras tambien lo llevamos a registrar antes de empezar a subirlo, porque hay mucho listo por ahi.

Que bueno que me hayas encontrado. Nos encantan tus historias. Este fin de semana me dedicare a leerlas desde el principio.

Muchas gracias por todo

Un saludo

Diana de Méridor

El Bosque Olvidado dijo...

He estado echando un vistazo a lo del infante don Sancho. No tenia ni idea, y la cosa tiene su importancia, porque logicamente hubieran tenido mas derecho al trono que su tio, que tambien era ilegitimo.

Y lo de los gigantes pelirrojos me resulta de lo mas intrigante. Tampoco lo habia oido nunca.

Seguire leyendo :)

Un saludo

Diana de Méridor

Vanina Santarceri dijo...

Hola! Muy buen artículo y blog en general, directo a favoritos :)
Sólo una corrección: el cabello del hombre de Graubelle era NEGRO. Se tornó rojizo debido a la alteración química producida por el tiempo en la ciénaga.
Cordiales saludos desde Argentina!