viernes, junio 13

El Hombre De Cherchén


Cherchen (Qiemo, en chino, al oeste de Hotan, en la carretera meridional que atraviesa Xinjiang de este a oeste) es una remota localidad en medio del desierto de Taklamakán, situada a unos 1500 kilómetros de Urumchi por carreteras rodeadas de un mar de arena.
Desierto de Taklamakán
En septiembre de 1985, los arqueólogos se toparon allá con un hallazgo inesperado, la momia de un hombre de rasgos europeos perfectamente conservada y quedaron estupefactos ante lo que tenían delante de sus ojos: la momia parecía haber fallecido hacía sólo unos días, conservaba intactas sus ropas, su tocados y se apreciaban sus tatuajes, pero lo más sorprendente era su aspecto, pues no parecía pertenecer a la raza mongoloide de la rama turcomana de la región, eran un hombres esbelto, alto, que conservaba todavía mechones de su largas cabelleras rubia ¿De donde venía ¿Quién era? Las preguntas sin respuesta se atropellaban en las mentes de los concienzudos expedicionarios europeos.
El "Hombre de Cherchen" está acostado boca arriba, con la cabeza apoyada sobre una almohada y las piernas flexionadas. Sus rasgos físicos no son asiáticos. Alguien los definió como "célticos": 1,80 de estatura, pómulos y nariz angulosos, pelo castaño pelirrojo. No se sabe de donde vino: de Bactria, en Afganistán, a través del Pamir, del Altay, al norte, desde el Mediterráneo Oriental, como sostienen algunos....
Su ropa de lana de oveja, perfectamente conservada, es de color Burdeos con un delicado repunte rojo en el extremo. Las piernas están enfundadas, hasta las rodillas, en unos largos calzones de lana de tres colores, rojo, amarillo y azul, todo ello recubierto por unas botas de piel de buey que cubren hasta la misma altura. En el dedo anular de la mano izquierda lleva atado un fragmento de fusta de piel para azuzar al ganado. Dos largas trenzas adornan su peinado.
Las manos reposan sobre el abdomen y su rostro, tatuado con espirales de ocre amarillo perfectamente visibles, expresa más amargo cansancio que muerte, como si se fuera a incorporar de un largo sueño.
(Noticia publicada en La Vanguardia.com)

4 comentarios:

Luz de Gas dijo...

Lo bien que se conservan los ropajes, es tremendo.

¿Sería un pastor? Quien sabe

Laulán dijo...

Generalmente las tribus antiguas se dedicaban al pastoreo, aunque la historia de este hombre es una incógnita.

Fernando Lamas Ferreiro dijo...

Me encanta tu blog ¿no sigues escribiéndolo?

Fernando Lamas Ferreiro dijo...

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