sábado, julio 4

Las Momias De Los Amantes De Teruel

(Fotografía de las momias de Los Amantes de 1868)

En el año 1555, cuando se realizaban unas obras en la capilla de San Cosme y San Damián de la Iglesia de San Pedro en Teruel, dos cuerpos que descansaban una sepultura en dicha capilla, aparecieron inexplicablemente momificados. Junto a ellos un documento que testimoniaba los sucesos que dieron lugar a la historia y muerte de ambos.

“En la ciudad de Teruel, a principios del siglo XIII, Juan Diego de Marcilla e Isabel de Segura dos jóvenes que se amaban desde que eran niños, fueron protagonistas de unos acontecimientos que quedaron grabados en la historia. Dado el intenso amor que ambos se profesaban, Diego la pidió en matrimonio.
Sin embargo y debido a las rencillas que padecían ambas familias, ya por rivalidad nobiliaria, ya por razones ideológicas religiosas en tiempos de conflictos judíos, el padre de Isabel se opuso enérgicamente al enlace, si bien dio la opción al pretendiente de que buscase fortuna, y en caso de conseguirla en un plazo de cinco años, daría su consentimiento al matrimonio.

Y Juan Diego de Marcilla partió a las Cruzadas tras la fortuna que lo llevaría a los brazos de su amada Isabel.

Pero mientras el joven batallaba contra el infiel, el padre de Isabel se enfrascó en la hacienda de buscar un marido conveniente para ella, hacienda que consiguió encontrando como pretendiente al potentado hermana del Señor de Albarracín, celebrándose el enlace en 1217, el mismo día en que Juan Diego regresaba de las Cruzadas.

Desalentado ante la noticia, Diego consiguió reunirse con Isabel y suplicarle un beso, al que ella se negó considerando el deber y respeto hacia su marido. Esta negación dio de lleno en el corazón del desengañado enamorado y como fulminado por un rayo, cayó inerte al suelo. Sus funerales se realizaron al día siguiente.
Isabel, desconsolada ante los acontecimientos y rota por la muerte de quién aún seguía amando, quiso regalarle el beso que antes le había negado y posó sus labios en los ya pétreos de su amor. En el mismo instante en que sus labios se unieron ella quedo desvanecida sobre el cadáver. Había muerto.

Los familiares, rendidos ante tal acontecimiento, realizaron el mismo día los funerales de ambos y fueron enterrados juntos.

El juez de Teruel, don Domingo Celada, testimonió los hechos por escrito y sepultó el documento junto a los amantes.”


Las momias, una vez descubiertas, fueron expuestas y permanecieron visibles hasta el año 1578 en que por orden del obispo de Teruel, fueron de nuevo devueltas a la sepultura.

El notario Yagüe de Salas, conocedor de la historia, ordena en 1619 un nuevo desenterramiento de las mismas y da fe de ello en un Protocolo Notarial. Desde esta fecha hasta 1675, vuelven a estar expuestas al público en la misma iglesia.

Posteriormente fueron guardadas en un dispensario fuera del recinto sagrado, donde permanecieron hasta principios del siglo XVIII, fecha en la que fueron trasladadas a un mísero panteón situado en un claustro anejo a la iglesia. Allí podían ser visitados por los viajeros que acudían incitados por la leyenda que sobre ellos se había creado.

Sobre la mitad de la misma centuria, se colocaron en una urna más apropiada y colocadas en el claustro de la iglesia, donde permanecieron hasta el 27 de mayo de 1902, para ser trasladardas a la capilla en la que han descansado hasta su ubicación actual.
(Las momias en 1900)

En 1955 el escultor Juan de Avalos realiza un mausoleo para que los amantes descasaran definitivamente y en paz por el resto de los tiempos.
En el año 2005 se hicieron públicos los resultados de unos análisis hechos a las momias tras la recogida de siete muestras de tejido muscular y piel de las mismas.
Las muestras fueron recogidas por miembros del equipo de Atapuerca y analizadas por la Universidad complutense de Madrid, el Instituto Carlos III de Madrid y el Instituto de Evolución y Comportamiento Humano. Todas ellas se realizaron con la técnica del carbono-14 en laboratorios de Miami (EEUU).
Los resultados arrojan los siguientes datos:

Los restos analizados pertenecen a un hombre y una mujer y se datan a principios del siglo XIV, uno después de lo que figura en la data encontrada en la época de su descubrimiento.
El cuerpo de la mujer se encuentra en peor estado que el del hombre, pues su piel ha sido restaurada en varias ocasiones.


El cuerpo momificado que se atribuye a Diego de Marcilla, el amante de Teruel, puede ser visto en la Iglesia de San Pedro de la localidad. Desde 1954 la momia permanece guardada en una urna de hierro y cristal, dentro de un sarcófago de alabastro, tallado por el escultor Juan de Avalos. La limpieza de los sarcófagos de los amantes ha permitido ver el estado actual de los cuerpos.

Foto:
EFE/Paco Montero - Noticias Ya.com





Los Amantes de Teruel puede o no puede que hayan existido; la historia forjada en torno a ellos puede ser realidad o leyenda, pero lo que es innegable, es que están Retenidos en el Tiempo.

Fuente de datos:
*Turismo de Teruel
*
Lucor.com

4 comentarios:

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Romeo y Julieta sin duda, el amor se los llevó para permanecer retenidos y unidos por siempre.

Romántica y bella historia.

Disfruta de tus vacaciones.

BEsos

Laulán dijo...

Pues sí. En este caso los restos permanecen unidos. Me gustaría pensar que también el amor continúa después de la muerte.

Un abrazo

pd: Gracias por tus deseos. Mis vacaciones se han prolongado más de la cuenta y sí, no me puedo quejar.

Yamato dijo...

Creo que deberías corregir la entrada. Das la impresión de que estás citando el "papel de letra antigua" del Protocolo de Yagüe, pero en realidad lo que transcribes es una versión moderna de la leyenda.

Laulán dijo...

Yamato, gracias por tu sugerencia.
En realidad lo que he intentado es mostrar una versión moderna de la historia, coparándola con la antigua tradición y con los hechos tal y como fueron vividos en su momento.
Creo que está bien así.

Un saludo.