martes, noviembre 16

La Cabeza De Oliver Cromwell

En el año 1661, tres años después de su fallecimiento, el cuerpo de Oliver Cromwell, militar inglés, líder político y fanático religioso seguidor del cristianismo, fue exhumado de la Abadía de Westminster, lugar en el que yacía enterrado, y condenado la ejecución póstuma.

Esta era la manera de vengarse de Carlos II de Inglaterra, con el hombre que había firmado la sentencia de su padre, el Rey Carlos I o Carlos Estuardo, ajusticiado en Whitehall, el día 1 de enero de 1649.

El castigo póstumo consistió en sacarlo de su tumba, arrastrado con un trineo por las calles, ahorcado con cadenas para después, llegada la noche, descolgarlo y cortarle la cabeza con un hacha. La cabeza fue exhibida a la entrada de la Abadía de Westminster.

Allí permaneció hasta 1685, veinticuatro años después de ser ultrajado, cuando durante una tormenta la cabeza, ya momificada, cayó al suelo, siendo recogida por un guardia, que la conservó hasta 1710, año en el que la vendió o regaló a un espectáculo de curiosidades. Después de pasar por varias manos que la conservaron como algo inusual y extravagante, pasó a formar parte de una exposición.

En 1960 alguien se preocupó de su vagar errante y fue enterrada en los jardines del Sudney Sussex Collage, donde por fin descansa en paz.

(Oliver Cromwell en vida)

Oliver Cromwell había nacido en 1599, y jugó un papel importante en la vida de Carlos I de Inglaterra, pues no reconocía el estatus especial de un rey, ni aceptaba que un monarca disfrutase, como insistía Carlos Estuardo, de un derecho divino y absoluto para gobernar.

Fuente de Datos:
* Biblioteca Universidad de Cambrigde

domingo, octubre 31

Retratos Mortuorios, Rodeados De Sus Familiares

 (Un niño y una niña inmortalizan el último momento junto a la  que probablemente habia sido su hermana)

Con los Retratos Post Mortem se pretendía inmortalizar el “Memento Mori”, palabra latina que quiere decir “Recuerda que morirás”. Además de inmortalizar el “Memento Mori”, también se deseaba hacerlo con todo lo relacionado con el fallecimiento, como la muerte, el entierro, y el último momento con sus familiares.

 (Familia alemana posando junto a su ser querido en 1920)

Dado que inmortalizar el instante en el que se producía el deceso rodeado de la familia, tanto en cuando no se sabía cuándo se produciría, y por otro lado el tiempo de exposición que requerían las primeras fotografías era largo, se puso en práctica recrear un escenario ficticio en el que todos se reunían en torno al difunto, a veces simulando que éste estaba aún en vida, y otras en las que no se oculta que ya había fallecido, posando todos los vivos al lado del finado y recreando así una última reunión familiar que permanecería para la posteridad.

 (Estas cuatro jóvenes mujeres, probablemente hermanas del niño fallecido, posan en las cuatro esquinas del ataud del bebé, vestidas de blanco y con guantes negros, semejan dar protección a la criatura.)


Estas prácticas no eran consideradas para nada morbosas, seguramente porque se gestaron en la época del Romanticismo, en cuyo periodo la muerte tenía un aire sumamente sentimental e incluso privilegiado, de ahí que imperaran las veces en las que se los mostraba simulando que dormían, dejando así lugar a la ilusión de que despertara.



 (En esta fotografía aparece toda la familia en torno al niño o la niña yacente, que simula estar dormida, con algunos de sus juguetes, como si en algún nomento pudiera despertar del sueño y continuar jugando.)






Los cadáveres se vestían con sus mejores ropas y se creaba en torno al cuadro un escenario que se decoraba con encajes y flores, que en determinados momentos cobraban el protagonismo de la imagen, dejando al yaciente en segundo plano.


 (Vestido con el traje adecuado para la ocasión, este padre ruso posa junto a sus dos hijos rapados ante el ataud abierto de la madre muerta. Uno de ellos mira directamente a la cámara. Detras de ellos, la abuela, con la cabeza cubierta por un pañuelo o mantón negro, apoya la mayo en uno de sus nietos.)


Debido al aire de romanticismo que se tenía del concepto de la muerte, no era extraño que el esposo o enamorado posara al lado de su amada inerte mostrándonos su tristeza o desolación.

(Un viudo Búlgaro observa casi obnuvilado el cadáver de su esposa el 10 de marzo de 1920)



(Esta mujer rusa se acerca a su difunto marido, simuladon que le habla)

A mediados del siglo XX, con la llegada de las cámaras fotográficas modernas que permitían fotografiar a las personas en vida y en sus actividades cotidianas, la fotografía post mortem cayó en decadencia, para irse perdiendo posteriormente.

jueves, octubre 21

La Momia De Kahlbutz


Christian Friedrich von Kahlbutz nació Neustadt, Dosse, Alemania, en el año 1651. 

Fue un caballero famoso por practicar continuamente el “derecho de la primera noche” o “derecho de pernada”. Durante toda su vida se dedicó a desflorar a las jóvenes vírgenes en su noche de bodas, llegando a decirse que era padre de al menos 30 hijos ilegítimos,además de los 11 naturales que ya tenía, aunque algunos historiadores desmienten este hecho.

Según se cuenta en en julio de 1690, eligió a novia de un pastor de Bückwitz  para ejercer su  "derecho". Ella lo rechazó y debido a los leyes que gobernaban "el derecho de la primera noche", asesinó al pastor y fue llevado a juicio por el asesinato, pero durante el mismo, la pastora declaró a favor de Kahlbutz asegurando su inocencia, por lo que fue absuelto.
Al conocer que no había sido condenado proclamó. “No he sido yo el asesino. Si realmente digo la verdad mi cuerpo quedará incorrupto para siempre.”


Friedrich von Kahlbutz murió en Brandeburgo, en 1702, a los 52 años de edad.

Noventa y dos años después de su muerte, durante la renovación de la iglesia, su cuerpo fue descubierto en perfectas condiciones de conservación, posiblemente debido a la pérdida masiva de sangre anterior a su muerte.
Todos los demás cuerpos que habían sido enterrados junto a él durante este periodo de tiempo, estaban totalmente corruptos y deteriorados.

 
La momia de Friedrich von Kahlbutz se puede ver en una tumba en la iglesia de Neustadt, Dosse, Alemania.

jueves, octubre 7

Víctor González Chamlati


Víctor González Chamlati, era en 1943 un ganadero de Acapentahua, en la costa de Chiaspas , México, que además de dedicarse a la cría del ganado, también fue fundador de de la Ganadera Local.
Hombre humanitario y apreciado por los vecinos de la comunidad, aquél día de 1943 revisaba tranquilamente las tierras de su rancho cuando recibió un tiro por la espalda. A pesar de que fue rápidamente trasladado al sanatorio vecino de Tapachula, nada se pudo hacer por su vida, falleciendo, el 23 de junio de ese mismo año.

Según todos los testimonios, el tiro de gracia se lo produjo un vecino colindante por ciertas desavenencias entre ambos: un perro del mencionado vecino hacía ya tiempo que estaba provocando destrozos en las propiedades de Víctor, quien en un momento de cólera acabó con la vida del mismo con un tiro.

Víctor González Chamlati fue enterrado en el panteón del cementerio local.



Sesenta y cinco años más tarde, y con motivo de dar sepultura en el mismo panteón a otro familiar, se procedió a exhumar el cadáver de Víctor, cuyo cuerpo aparecía intacto tal y como si hubiera sido enterrado hacía escasas horas.
No mostraba signos de corrupción ni malos olores.

El paso de la muerte no había afectado a Víctor González Chamlati.

Víctor González Chamlati en vida

lunes, septiembre 13

Las Momias De San Bernardo

En la bóveda subterránea del cementerio de San Bernardo, pequeño pueblo situado a unos ochenta kilómetros de Cundinamarca, al sudoeste de Bogotá, reposan retenidas en el tiempo unas treinta momias de hombre mujeres y niños. Se tratan, la mayoría, de personas nunca reclamadas tras su fallecimiento, gente pobre, indigentes y mendigos del lugar. Las facciones de su cuerpo en vida aún se pueden distinguir casi a la perfección tal y como eran en vida, y la intacta piel sigue pegada a sus huesos, mostrando la expresión de tranquilidad o terror en la que les sorprendió la muerte.

Fue en la década de los años 50 del pasado siglo, cuando el sepulturero del cementerio se dispuso a exhumar el cuerpo de Florentina Gutiérrez, fallecida hacía tiempo, para proceder a inhumarlo de nuevo en una sepultura más pequeña. Florentina Gutiérrez aparecía sin un atisbo de corrupción.

 
A este descubrimiento siguieron otros, cada vez más numerosos. Cuando los trabajadores del cementerio procedían a abrir algunos viejos ataúdes de cuerpos enterrados hacía tiempo, y que no habían sido reclamado por sus familiares para proceder según la costumbre de que pasado ciertos años del enterramiento, se exhumaba, a petición de los familiares los restos enterrados para proceder a trasladarlos a otra tumba más pequeña, donde solo se depositaban los huesos. Su sorpresa fue mayúscula al comprobar que todos permanecían en estado de momificación producida por causas totalmente naturales. Incluso la ropa se conservaba casi intacta.


El motivo de por qué los cadáveres se encontraban en dicho estado de conservación, como en tantos otros casos, sigue siendo un misterio. 

 
Aunque los científicos aún no se han pronunciado sobre el tema, la opinión popular se inclina, según su viejo saber, a la composición química de la tierra, y al clima seco de la zona. También alegan que se debe al consumo de de una fruta espinosa de aspecto parecido a una baya llamada Guatilla.

 
Las momias se encuentran expuestas en urnas de cristal en el cementerio de San Bernardo.

miércoles, agosto 11

Doña María Coronel

María Fernández Coronel nace en la calle Arrayán de Sevilla, en el año 1334. Joven inmensamente bella, los quince años el infante don Juan de la Cerda, señor de Gibraleón, se enamora localmente de ella, tanto de su belleza como de la discreción que la caracterizaba, por lo que la solicita en matrimonio el cual se llega a realizar.

Por aquellas fechas, el rey de castilla Don Pedro I el Cruel, hombre sin escrúpulos y de carácter violento y arrojadizo, conocido tanto por su crueldad como por su valentía, conoce a Doña María e inmediatamente queda prendado de su hermosura y comienza a acosarla y asediarla insistentemente.
Intentando evitar en la medida de lo posible esta situación y los incómodos encuentros con el monarca, Doña María se apartó de la corte y de toda vida social.

Un Año después comienza la guerra civil entre el rey don Pedro y el hermano de éste, don Enrique de Tratamara. Don Juan de la Cerda, el esposo de Doña María, se pone al servicio de don Enrique, con tan mala fortuna que cae preso y es condenado a muerte. Fue trasladado al castillo de …a la espera de su ajusticiamiento tal y como ordenaban las leyes en los casos de rebelión. Todo estaba preparado para el acontecimiento, a la espera de la confirmación de la sentencia del rey, que en esos momentos se encontraba en Tarragona.


Conocedora de tan trágicas noticias, Doña María decide solicitar el indulto al rey, y se traslada a Tarragona llegando a la misma tres semanas después. Para entonces Don Juan de la Cerda ya había sido ejecutado en la Torre del Oro, pero Don Pedro, a fin de conseguir a la hermosa mujer, le ocultó este hecho y le prometió el perdón de su marido. Sin embargo la joven descubrió el engaño y destrozada regresó a Sevilla. Tanto los bienes de su esposo, como los de ella les fueron confiscado, por lo que la joven, que contaba veintitrés años, quedó sumida en la pobreza y llorando su viudedad.
A esto se unió que don Pedro no cedió en sus intentos, continuando sus asedios e insinuaciones a Doña María, quien desesperada decidió refugiarse en el convento de Santa Clara, donde profesó en el año 1360.
Pero don Pedro no se daba por vencido, empecinado en conseguir a Doña María, un capricho que se le resistía, ordenando que la sacaran de la clausura para poder poseerla. Reacia a tales órdenes, Doña María se hizo enterrar viva en el jardín a fin de no ser encontrada. La búsqueda que realizaron por todas partes resultó inútil, produciéndose el hecho de brotar la hierba sobre la tierra de la falsa tumba recientemente removida, adquiriendo el aspecto de externo de todo el entorno en el momento en el que los enviados a buscarla se aproximaron a ella.

No satisfecho y pasados unos días, don Pedro se presentó personalmente en el convento, encontrándose con Doña María y obligándola a llevársela por la fuerza. Viendo que no tenía escapatoria, ésta tomó un recipiente con aceite hirviendo y le dijo:
“Pues que mi rostro os parece hermoso y por ello no cesáis en vuestro acoso, será fuerza quitar la causa para que desaparezca el efecto.”
Y acto seguido se volcó sobre el rostro el aceite hirviendo, produciéndose gravísimas quemaduras que la desfiguraron completamente.

Cuentan que don Pedro, admirado ante el valor y la entereza de la joven, se comprometió a concederle las mercedes y favores que pidiera. Ella le reclamó los bienes que le habían sido confiscados, pero el rey se negó a ello faltando a su promesa. Les fueron devuelto por su hermano don Enrique de Trastamara, hermano de don Pedro, y una vez conseguidos, ella ordenó que en el lugar donde antes había estado levantado el palacio de sus padres, y que había sido demolido por su perseguidor, se edificara el convento de Santa Inés , adonde se trasladó desde el de Santa Clara con cuarenta monjas.

 
Doña María Coronel murió el 2 de Diciembre de 1411, a los setenta y siete años de edad.

Durante 215 años permaneció enterrada en el coro. En 1626 se decidió trasladar sus reliquias hallándose al abrid el ataúd su cuerpo incorrupto, con el rostro y el cuelo todavía marcado por las quemaduras.
Ocurrió también que al ser introducida en el nuevo ataúd, éste resultaba pequeño para su cuerpo, por lo que ante una orden de la Abadesa, el cuerpo de Doña María se encogió milagrosamente para tener cabida en el mismo.

Puede visitarse todos los días 2 de diciembre de cada año en la Iglesia de Santa Inés en Sevilla.

jueves, julio 22

Lin Huiping

En julio del año 2002, un grupo de arqueólogos que excavaba una tumba de la dinastía Han de más de 2.000 años de antigüedad situada en Lianyungang, ciudad costera de la provincia oriental de Jiangsu, descubrió inesperadamente la momia de una mujer llamada Lin Huiping, cuyo perfecto estado de conservación era comparable a la de una mujer llamada Xinzhui exhumada en Mawangdui (Changsha).


Pero lo más sorprendente es que esta momia estaba completamente empapada, por lo que los arqueólogos consideraron que su excelente estado de conservación era un “milagro”. Los mismos especialistas que compusieron el rostro de la momia de Mawangdui restauraron con igual éxito el de la desenterrada en Lianyungang.
Otros tres cuerpos fueron encontrados en el mismo lugar, pero ninguno en tan perfecto estado de conservación.





Lin Huiping tenía una altura de 1,59 cm. y un peso de 25.5 kgs. Aún conservaba las raíces de su pelo claro, las cejas y se mantenían intactos su cerebro, músculos, corazón, pulmones, hígado e intestinos. La perfecta conservación también afectaba a su pelo, dientes, pie y dedos de los pies. El ataúd fue encontrado en un ambiente húmedo y cálido, lleno de líquido propenso a la cría de bacterias. Todo esto hace que la conservación del cuerpo sea algo excepcional .